La tierra que los turcos han venido trabajando
se extiende desde los Balcanes en el oeste, al Cáucaso en el este,
y deste el Mar Negro en el norte, al Mar Mediterráneo en el sur.
Con una extensión igual a la de Francia y la antigua Alemania Occidental
juntas, Turquía es el primer país de Europa en extensión, supone
casi el doble que la de California.
Paisaje
El país, de clima templado, tiene una variedad infinita de paisajes
que abarca desde las planicies costeras hasta los pastos de alta
montaña, desde los bosques de cedros a las estepas de infinitos
horizontes. Su diversidad botánica es una de las más ricas del mundo,
albergando más de 10.000 especies de plantas, de las que 3.000 son
endémicas de Turquía. Existen más especies en la región de Estambul
que en el conjunto de la Gran Bretaña. Bañada por cuatro mares,
sus 8.052 kilómetros de costas contienen algunas de las playas mejor
conservadas del Egeo y del Mediterráneo. Es un destino en auge para
excursionistas, atraídos por sus montañas de cumbres nevadas, entre
las que destaca el majestuoso Agri Dagi, que se yergue a una altura
de 5.402 metros sobre el niver del mar.
Es un país de ríos: el Tigris y el Éufrates nacen en Turquía. Turquía
tiene una gran variedad de climas. El sudeste es seco, mientras
que la región del Mar Negro está envuelta en un manto de niebla;
las regiones de los mares Mediterráneo y Egeo tienen inviernos templados,
mientras que la región montañosa del este está cubierta de nieve
y conoce fríos rigurosos durante meses. En general, los veranos
en Turquía son largos, calurosos y sin lluvia, mientras que los
inviernos traen nieve y lluvia.
Agricultura
Hay abundante agua para las huertas, campos de cereales
y embalses, y un sol generoso para las vides y los bañistas. Esta
variedad significa que en Turquía crecen una amplísima diversidad
de cultivos. Es uno de los principales productores mundiales de
avellanas y pistachos, de tabaco y uvas pasas, de frutas y verduras.
La esquina nordesta de Turquía, la región de Mármara, incluye la
Tracia Oriental, que se extiende desde Edirne hasta Estambul. Es
una región de terrenos ondulados cubiertos por pastizales y girasoles,
siendo la agricultura, la pesca y la industria ligera la principal
ocupación de sus habitantes. Al sur de esta región, cruzando el
Mar de Mármara, se extiende una tierra agrícola de excelente calidad
en la que crecen generosamente la vid y el olivo, y los productos,
hortifrutícolas. La pesca, la minería, y la elaboración de caldos
son importantas actividades de esta zona, siendo Bursa (2 millones
de habitantes) un importante centro de industrias agroalimentarias
y automovilística.
Estambul, con una población de más de 12 millones de habitantas,
es la ciudad más importante de Turquía, su principal puerta al mar
y el centro de las finanzas y el comercio. Los estrechos de los
Bósforos (Bogazici) y los Dardanelos (Canakkale Bogazý) son cursos
de agua de importancia estrátegica que comunican el el Egeo y el
Mediterráneo con el Mar de Mármara y el Mar Negro. Turquía supervisa
el paso de las embarcaciones, incluyendo las procedentas de puertos
de Rusia abiertos al tráfico todo el año, a través de estos estrechos,
con rumbo a aguas más cálidas del Egeo y del Mediterráneo.
Izmir (3.1 millones de habitantes) es la ciudad más importante
de la región del Egeo, una tierra de planicies feraces y valles
fluviales, con algunas colinas y montañas. El olivo, la higuera,
la vid, el girasol, el tabaco y otros cultivos agrícolas crecen
aquí generosamente, existiendo asimismo una importante base industrial.
Su bello paisaje, sus monumentos históricos bien conservados, sus
maravillosas playas y sus aguas cristalinas atraen a turistas de
todas las partes del mundo.
Los Montes Tauro, que constituyen la columna vertebral de la Región
Mediterránea de Turquía, se precipitan sobre la Costa Turquesa,
que se extiende desde el puerto deportivo de Marmaris, en su extremo
oeste, hasta la industrial, agrícola y comarcial ciudad de Adana,
en el este, pasando por la pujante ciudad de Antalya. Es una zona
en la que predominan los cultivos de algodón de cereales, verduras,
piñas y plátanos, y es conocida por sus bosques. Se ha convertido
en uno de los principales centros turísticos de Turquía, siendo
un gran atractivo para los amantes de la playa, la navegación, la
caza y el excursionismo, así como para aquellos que deseen visitar
sus numerosas ciudades históricas y yacimientos arqueológicos.
Anatolia Central, el corazón de la República de Turquía, es una
altiplanicie (800 metros de altitud) surcada por cadenas montañosas,
caudalosos ríos, y lagos salados y de agua dulce. El terreno es
excelente para el cultivo del trigo, algodón y melones, así como
para pastos para el ganado bovino, vacuno y caballar. En primavera,
sus suaves colinas se cubren de un tapiz de flores silvestres.
Ankara (3.7 millones de habitantes), la capital de Turquía, es
una moderna ciudad levantada en el emplazamiento de la antigua ciudad
romana de Angora.
La Costa del Mar Negro se extiende a lo largo de más de 1.600 kilometrós
de promontorios y cadenas montañosas, con corrientes rápidas que
se precipitan por escarpados valles. Esta fértil región costera
recibe abundantes precipitaciones y es conocida por sus cultivos
de ciruelos, avellanos, tabaco y té, así como por sus productos
lácteos. Es un paisaje ideal para el excursionista, y está salpicado
de monumentos históricos ocultos en las guaridas de sus montañas.
Anatolia Sudoriental es una región calurosa y árida, apta para
los cultivos de regadío y el pastoreo del ganado lanar, y en donde
se explotan y exploran yacimientos de petróleo. El cultivo del pistacho
es una de las principales actividades agrícolas. Los ríos Tigris
y Éufrates nacen en Turquía oriental y serpentean la Región Sudoriental.
El Proyecto de Anatolia Sudoriental, un sistema de presas, embalses,
plantas de energía hidroeléctrica y canales de irrigación con un
presupuesto de 32.000 millones de dólares USA, es el motor de la
economía de la región, y hará posible la puesta en cultivo de regadío
de una extensión similar a la de Irlanda, con lo que crecerá considerablemente
la producción agrícola de un país que es ya uno de los pocos del
mundo netamente montañosa, de bajas temperaturas y una pluviosidad
media. La agricultura es aquí más exigente, y el agricultor se dedica
al cultivo de cereales y al pastoreo del ganado lanar.
El turismo es aquí un atractivo en auge por la belleza y serenidad
alpina de la región.
En una palabra, Turquía es un destino para todos los gustos y en
todas las estaciones.
Construyendo el Sudeste
82.900 km2 y 32.000 millones de dólares – estas son las frías estadísticas
del proyecto de desarrollo más ambicioso que está actualmente llevándose
a cabo en Europa y Asia. El Proyecto de Anatolia Sudoriental, comúnmente
conocido por las siglas GAP (Güneydoðu Anadolu Projesi), tiene como
objetivo el poner las remotas y a menudo áridas provincias del sudeste
de Turquía a los niveles de prosperidad que se disfrutan en otras
partes del país. Puesto en marcha a principios de los ochenta, el
GAP utiliza las aguas de los grandes ríos, Eufrates y Tigris, para
regar las planicies de Mesopotamia. Cuando se haya concluido la
consrucciónde las 22 presas y los canales de irrigación en el año
2010, se habrá incrementado en un 50% la supertificie de tierras
de regadío del país. En total, una extensión igual al conjunto de
la superficie de los países del Benelux, y se espera que la región
se convierta en un exportador neto de productos tales como algodón,
maíz, cebada, garbanzos, lentejas, maní, soja y fruta -un cambio
radical en su anterior dependencia de los productos de otras regiones.
En la actualidad ya se ha concluido el principal canal que llega
a los Llanos de Harran y el paisaje ha empezado a perder parte de
su aspereza.
El segundo componente en importancia del GAP son las plantas de
energía hidroeléctrica (HEPPs). La mayor de éstas se encuentra en
la gigantesca Presa de Atatürk, la sexta más grande del mundo, que,
juntamente con otros proyectos concluidos en 1998, han posibilitado
que Turquía haya duplicado su producción de energía hidroeléctria.
En el año 2005, cuando las 19 centrales HEPPs estén en funcionamiento,
la capacidad de generación de energía eléctria de Turquía habrá
aumentado en 12.098 MW, casi el doble de la actual producción de
energía eléctrica. El proyecto afecta total a parcialmente a las
provincias de Adiyaman, Batman, Diyarbakýr, Gaziantep, Mardin, Siirt,
Þanlýurfa y Þýrnak. Encontrándose las obras actualmente en su ecuador,
el objetivo global del GAP no es meramente el potenciar los niveles
de ingreso en la región, sino subir el niver general de vida en
lo que es hoy en día la zona más remota de Turquía, mediante inversiones
afines –en la industria, el transporte, el turismo, las telecomunicaciones,
la sanidad, la educación, las infraestructuras y la vivienda rurales
y urbanas. Es uno de los proyectos más ambiciosos de Europa, que
se está llevando a cabo por constructores turcos y financiado con
sus propios recursos.
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