Turquía no es productor de café sino que se importa
desde otros paises. Hablamos de café turco por la singular forma
de prepararlo.
El café se puso de moda en la época del imperio Otomano en el
s. XVI, durante el mandato del sultán Sóliman el Magnífico. El Pachá
Özdemir, gobernador de la provincia de Yemen lo trajo al Palacio
Otomano.
En esa época el café se servía en los cuartos más ostentosos del
palacio. Había una parte del servicio especializada en la preparación
del café, y a la vez enseñaban a las mujeres del harén mostrando
los puntos fundamentales en la preparación del cafe turco.
En algunos palacios Otomanos encontramos pequeños cuartos junto
a los comedores. Estos cuartos servían de descanso tras las comidas
y allí se servía el café. Algunas mujeres “especialistas” hacían
predicciones de futuro leyendo los posos del café.
Cuando hablamos del café el primer nombre que recordamos es el
de Mehmet Efendi porque es la primera persona que sirvió el café
molido a los turcos. Su establecimiento llamado “Mehmet Efendi”
se fundó hace 132 años y hoy exporta su producto a 20 paises extranjeros.
Actualmente está empresa es un legado cultural por sus actividades
internacionales.
El café turco se prepara en tres distintos grados de dulzor: con
azúcar (dos cucharas pequeñas por taza ), sin azúcar o con poco
azúcar lo que llamamos en turco 'orta kahve' café medio ( con una
cuchara pequeña por taza)
¿Cómo se prepara una taza del cafe turco y cómo se sirve?
Se ponen dos cucharas pequeñas de café molido en un cazo pequeñito
y se añade una taza de agua y azúcar al gusto. Se calienta a fuego
lento removiendo sin parar hasta que hierva y haga espuma.
Hay que utilizar un cazo de cobre especial para preparar un buen
café turco. Se vierte el contenido en una taza pequeña, especial
para tomar café y se sirve en una bandeja junto con un vaso de agua.
Un buen café debe tener espuma de color clarito en la superficie,
si no tiene esta espuma, no se considera bien preparado.
Tras dejar que repose se bebe el líquido y quedarán los granulo
de café molido en el fondo de la taza.
Antiguamente se volteaba la taza contra el plato para que cayeran
los posos y con las figuras que aparecen en el interior de la taza
y con un poco de imaginación se leía el futuro. Todavía hoy se practica
este juego popular.
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