Turquia
05.09.2008
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Café Turco

Turquía no es productor de café sino que se importa desde otros paises. Hablamos de café turco por la singular forma de prepararlo.

El café se puso de moda en la época del imperio Otomano en el s. XVI, durante el mandato del sultán Sóliman el Magnífico. El Pachá Özdemir, gobernador de la provincia de Yemen lo trajo al Palacio Otomano.
En esa época el café se servía en los cuartos más ostentosos del palacio. Había una parte del servicio especializada en la preparación del café, y a la vez enseñaban a las mujeres del harén mostrando los puntos fundamentales en la preparación del cafe turco.


En algunos palacios Otomanos encontramos pequeños cuartos junto a los comedores. Estos cuartos servían de descanso tras las comidas y allí se servía el café. Algunas mujeres “especialistas” hacían predicciones de futuro leyendo los posos del café.

Cuando hablamos del café el primer nombre que recordamos es el de Mehmet Efendi porque es la primera persona que sirvió el café molido a los turcos. Su establecimiento llamado “Mehmet Efendi” se fundó hace 132 años y hoy exporta su producto a 20 paises extranjeros. Actualmente está empresa es un legado cultural por sus actividades internacionales.

El café turco se prepara en tres distintos grados de dulzor: con azúcar (dos cucharas pequeñas por taza ), sin azúcar o con poco azúcar lo que llamamos en turco 'orta kahve' café medio ( con una cuchara pequeña por taza)


¿Cómo se prepara una taza del cafe turco y cómo se sirve?

Se ponen dos cucharas pequeñas de café molido en un cazo pequeñito y se añade una taza de agua y azúcar al gusto. Se calienta a fuego lento removiendo sin parar hasta que hierva y haga espuma.
Hay que utilizar un cazo de cobre especial para preparar un buen café turco. Se vierte el contenido en una taza pequeña, especial para tomar café y se sirve en una bandeja junto con un vaso de agua.
Un buen café debe tener espuma de color clarito en la superficie, si no tiene esta espuma, no se considera bien preparado.

Tras dejar que repose se bebe el líquido y quedarán los granulo de café molido en el fondo de la taza.
Antiguamente se volteaba la taza contra el plato para que cayeran los posos y con las figuras que aparecen en el interior de la taza y con un poco de imaginación se leía el futuro. Todavía hoy se practica este juego popular.